Luiz Inácio Lula da Silva (foto: El Electoral) Luiz Inácio Lula da Silva (foto: El Electoral)

BRASIL, Brasilia, 01 de Enero de 2023 (GPA). A los 77 años, Luiz Inácio Lula da Silva retorna a la presidencia de Brasil con una amplia agenda en contrasentido a las políticas de su antecesor. En su primer mensaje a su país anunció la revocación del decreto de armas y de municiones del ex presidente Jair Bolsonaro, como una de sus primeras medidas gubernamentales.

«La seguridad pública actuará para promover la paz allí donde más se necesite urgente, en comunidades pobres, familias vulnerables, la delincuencia organizada, las milicias, la violencia venga de donde venga. Estamos revocando el acceso criminal a las armas y municiones que tanto ha causado inseguridad y daños», aseveró el Mandatario.

«El país no quiere ni necesita de armas. Brasil necesita seguridad, libros y educación», recalcó la autoridad en alusión a la forma cómo gobernó Bolsonaro en los últimos cuatro años. «Bajo los vientos de la redemocratización, dijimos ‘dictadura nunca más'».

En su discurso de investidura, Lula habló del combate al hambre. «Nuestras primeras acciones apuntan a rescatar del hambre a 33 millones de personas y rescatar de la pobreza a más de 100 millones de brasileñas y brasileños, que soportaron la más dura carga del proyecto de destrucción nacional que hoy se cierra», ha dicho el nuevo Mandatario.

También destacó la importancia de la reconstrucción social, la importancia de la cultura, la protección a la Amazonia y el fortalecimiento de la democracia, a la que atribuye su regreso al gobierno del ‘gigante sudamericano’.

«Si estamos hoy aquí es gracias a la conciencia política de la sociedad brasileña y al frente democrático que hemos formado. Fue la democracia la gran vencedora, superando la mayor movilización de recursos públicos y privados jamás vista; las más violentas amenazas a la libertad del voto», manifestó en su discurso preparado para su posesión.

Al inicio de su tercer mandato presidencial, Lula acusó a Bolsonaro de haber «esquilmado los recursos» del país, por lo que, entre sus primeras misiones está la de «rescatar» a Brasil del hambre y la pobreza, por lo que ha prometido «reconstruir el país» tras el «desatroso» mandato de su antecesor.

«El diagnóstico que recibimos del Gabinete de Transición es terrible. Vaciaron los recursos de Sanidad. Han desmantelado la Educación, la Cultura, la Ciencia y la Tecnología. Destruyeron la protección del Medio Ambiente. No dejaron recursos para alimentación escolar, vacunación, seguridad pública», describió la herencia dejada por la administración de Bolsonaro.

En un multitudinario acto en Brasilia, blindada para la ocasión ante la amenaza de atentado, Lula asume por tercera vez el poder, que ya ejerció durante dos períodos consecutivos, entre 2003 y 2010. En esta ocasión, hereda un Brasil muy dividido ideológicamente y golpeado por una crisis económica y social.

En la misma línea, Lula calificó de «negacionista» y «oscurantista» a la gestión de gobierno de Bolsonaro y lo responsabilizó por las más de 695.000 muertes de Covid-19, el segundo mayor número después de Estados Unidos. El ex Presidente ultraderechista negó la gravedad de la pandemia y lideró una campaña de descrédito contra la vacunación.

En ese marco, Lula da Silva se comprometió a investigar la crisis sanitaria generada por la pandemia de la COVID-19, en la que murieron casi 695.000 personas en Brasil. «Las responsabilidades por este genocidio han de ser investigadas y no deben quedar impunes», dijo en su primer mensaje a la nación.

En esta ocasión, Luiz Inácio da Silva también anticipó la defensa del medioambiente en Brasil, determinación que contrasta con las acciones que ejecutó Bolsonaro, en cuyo mandato el nivel de deforestación del pulmón del planeta alcanzó su nivel más alto en 15 años. En ese contexto ha prometido acabar con la deforestación ilegal en la Amazonía y proteger a los pueblos indígenas.

«No podemos admitir que (la Amazonía) sea una tierra sin ley, no vamos a tolerar la degradación del medioambiente que tanto mal ha hecho a nuestro país», dijo Lula, que ha prometido acabar con la deforestación ilegal en la Amazonía y proteger a los pueblos indígenas.

En medio de una multitudinario concentración en Brasilia, que fue blindada para la ocasión ante la amenaza de atentado de los seguidores de Bolsonaro, Lula también asume el reto de «retomar la integración» en América Latina para tener «un diálogo activo y altivo» con las otras regiones del mundo y romper con «el aislamiento al que fue sometido en los últimos años».

«Retomaremos la integración a partir del Mercosur, con la revitalización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y otras instancias soberanas» que existen en Latinoamérica, manifestó Lula.

En su condición de nuevo Presidente, también dejó en claro que no quiere revanchas en un recado también dirigido a los congresistas.

«No tenemos ningún ánimo de revancha contra quienes intentaron someter a la nación a sus designios personales e ideológicos, pero garantizaremos el imperio de la ley para que quienes erraron respondan de sus errores con derecho a una defensa plena dentro del debido proceso legal», señaló al final de su discurso.

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